Fraude crediticio

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¿Qué es el fraude crediticio?

El fraude crediticio es una conducta dirigida a obtener financiación, crédito, un préstamo, una garantía, un instrumento de pago u otra forma de apoyo financiero mediante el uso de información falsa, falsificada, alterada o engañosa. En la práctica, puede consistir en presentar estados financieros inexactos, inflar ingresos, ocultar deudas, utilizar la identidad de otra persona, presentar garantías ficticias o entregar documentos que no reflejan la verdadera situación económica del solicitante.

En el derecho penal polaco, el fraude crediticio se analiza con mayor frecuencia en relación con el artículo 297 del Código Penal polaco, que sanciona la presentación de documentos falsos, falsificados, alterados o poco fiables, así como declaraciones escritas poco fiables, con el fin de obtener, entre otros, una línea de crédito, un préstamo, una garantía, una subvención, un instrumento de pago o un contrato de contratación pública. Según las circunstancias del caso, la misma conducta también puede analizarse en el marco de disposiciones relativas a la estafa general, la falsificación, el uso de documentos falsificados, el blanqueo de capitales o los actos en perjuicio de una sociedad.

El fraude crediticio no se limita a los casos en los que un banco o un prestamista efectivamente desembolsa fondos. La responsabilidad puede surgir ya en la fase de solicitud de financiación si el solicitante utiliza documentos o declaraciones que resultan sustancialmente engañosos. La valoración suele depender de la naturaleza de la información, su relevancia para la decisión de financiación, la intención del solicitante y el papel de otros participantes, como intermediarios financieros, contables, directivos de la empresa o personas que aportan documentación de respaldo.


¿En qué consiste el fraude crediticio en la práctica?

El fraude crediticio puede darse tanto en el ámbito de las finanzas de consumo como en el empresarial y corporativo. Puede estar relacionado con una solicitud de hipoteca, un préstamo personal, un préstamo de inversión, una operación de leasing, una línea de descubierto, una tarjeta de crédito, una garantía bancaria, un proyecto financiado con fondos de la UE o un programa de ayudas públicas. El elemento común es que la entidad financiera o el organismo público recibe información destinada a influir en su decisión, pero que no corresponde a la realidad.

Entre los ejemplos más habituales se encuentran declarar ingresos que en realidad no se perciben, presentar certificados de empleo falsificados, utilizar datos contables manipulados, ocultar una situación de insolvencia, aportar facturas falsas, inflar el valor de los activos, presentar contratos ficticios como fuente de ingresos futuros o solicitar financiación a través de un llamado testaferro. En los casos más organizados, el fraude crediticio puede implicar a varias entidades, sociedades pantalla, documentos de identidad falsificados, documentación fiscal falsa o solicitudes coordinadas presentadas ante distintas instituciones.

En el caso de las empresas, los riesgos de fraude crediticio pueden derivarse no solo de una conducta delictiva deliberada, sino también de controles internos deficientes. Una empresa puede enfrentarse a graves consecuencias si la dirección aprueba datos financieros inexactos, si los empleados elaboran declaraciones poco fiables para los prestamistas o si los asesores externos estructuran operaciones de manera que tergiversan la situación real de la empresa. Incluso cuando la intención haya sido obtener liquidez temporal y no causar un perjuicio, puede considerarse la responsabilidad penal si la decisión de financiación se vio influida por información falsa.

Para las entidades financieras, los casos de fraude crediticio suelen requerir el análisis del expediente del préstamo, la documentación de due diligence, la comunicación con el solicitante, las evaluaciones internas de riesgo, los documentos de garantía y el proceso de toma de decisiones. Determinar si el prestamista fue inducido a error, si la información era relevante y si una persona concreta actuó con intención dolosa resulta esencial tanto en los procedimientos penales como en los civiles.


¿Cuándo conviene buscar asesoramiento legal en un caso de fraude crediticio?

El apoyo legal puede ser necesario para las personas que han recibido una citación, han sido interrogadas como testigos o sospechosos, se les han incautado documentos o han sabido que un banco ha denunciado irregularidades ante las autoridades competentes. También es importante contar con asesoramiento temprano cuando una persona sospecha que su identidad o sus documentos se han utilizado sin su consentimiento para obtener un crédito.

Los empresarios y directivos de sociedades deben buscar asesoramiento legal cuando un prestamista cuestiona la exactitud de los estados financieros, cancela la financiación por sospecha de falsedad, exige el reembolso inmediato o notifica a las autoridades sobre un posible fraude crediticio. Lo mismo se aplica cuando una auditoría interna revela que las solicitudes de préstamo, las solicitudes de subvenciones o la documentación de respaldo pueden contener información incorrecta o incompleta.

Una consulta rápida con un abogado puede ayudar a evitar errores procesales, limitar el riesgo de autoincriminación, asegurar las pruebas relevantes y evaluar si existen medidas correctoras posibles. En algunos casos, el derecho polaco prevé mecanismos que pueden incidir en la responsabilidad penal si se evitan las consecuencias de la financiación obtenida de forma ilícita o si se satisface la reclamación de la entidad financiera antes de que se inicie el proceso penal. Este tipo de cuestiones exige un análisis minucioso de los plazos, la documentación y el contexto fáctico.

Los asuntos de fraude crediticio suelen combinar derecho penal, derecho bancario, derecho societario, responsabilidad civil y compliance. Por ello, la evaluación jurídica debe abarcar no solo la posible exposición penal, sino también las obligaciones de reembolso, la ejecución de garantías, la responsabilidad de los directivos, los riesgos reputacionales y el impacto en el acceso futuro a la financiación.


Apoyo de un despacho de abogados en casos de fraude crediticio

El apoyo en asuntos relacionados con el fraude crediticio puede incluir, en particular:

  • la evaluación jurídica de la conducta conforme al Código Penal polaco, incluidas las disposiciones sobre fraude crediticio, estafa general y falsificación;
  • la representación de sospechosos, acusados, testigos y perjudicados en procedimientos penales;
  • el análisis de solicitudes de préstamo, estados financieros, documentos de garantía y correspondencia con bancos o entidades prestamistas;
  • la preparación para interrogatorios y la asistencia durante las diligencias procesales;
  • el apoyo a empresas que realizan investigaciones internas sobre solicitudes de financiación irregulares;
  • el asesoramiento a miembros de la junta directiva y a directivos sobre los riesgos de responsabilidad personal;
  • la representación en litigios con bancos, sociedades de leasing, inversores o instituciones públicas;
  • el desarrollo de medidas de compliance para reducir el riesgo de declaraciones falsas o poco fiables en los procesos de financiación.


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Véase también

  • Falsificación
  • Hurto
  • Falso testimonio
  • Parte perjudicada